Odio, rabia y ceguera.

Odio, rabia y ceguera de los que pueblan la Tierra.

Odio, porque todos buscan seguridad con fronteras.

! Tierra maldita, que llevas, tu odio como bandera!

Diles a tus Dirigentes, que se dejen de quimeras,
que se estrujen el cerebro y que luchen sin ceguera,
que en la Tierra aún hay hambre, injusticias y miserias.

Si yo fuese un gran Mago, haría mil cosas para darles la vuelta,daría riqueza a los pobres, y a los ricos las miserias,
de esta Sociedad hipócrita, que convive aquí en la Tierra.

Hoy me he encontrado a una persona de otro lugar del Planeta. No tenía trabajo, tenía hambre, solo me pidió un euro, yo le di más. El me contó un montón de cosas sobre sus miserias aquí y antes en su País de origen.
Recuerdo que en uno de esos momentos le dije que yo era un humilde poeta, que escribiría algo sobre las conclusiones de nuestra conversación y que con mis medios y mis recursos lo pondría en mi microscópica ventana al Mundo (este libro).
También yo le dije que cada uno es de donde esta, al margen de donde haya nacido.
Recuerdo que comentamos sobre las tres miserias más importantes que no debería padecer un ser humano: La soledad, el abandono, y la pobreza extrema tanto mental como física.
Soledad: Una persona en determinadas fases y a veces a todo lo largo de su vida, posiblemente, este rodeado de varias o de multitud de personas y ser totalmente invisible para ellas.
Abandono: A veces los seres humanos somos tan territoriales, tan indiferentes y tan egoístas, que mientras en casa no falte lo necesario, ¿qué más da si el vecino no tiene ese privilegio?

Pobreza mental y física extremas:

Mental: Porque esta situación genera a quien la padece terribles sensaciones de impotencia ante la pasividad ajena, tanto de proximidad, como social.

Física: Porque con los recursos disponibles, en cada instante, esta persona se ve incapaz de afrontar esos problemas que cada día, desde que el Sol surge en el horizonte, hasta que desaparece al anochecer, le van surgiendo.

El titubeo y me soltó una sonrisa cariñosa, pero bastante irónica y me dijo: ¿Qué pena que en este País seáis tan pocos los que así pensáis?, yo le respondí,… que yo también en su momento fui emigrante,… el solo me dijo: ahora te entiendo amigo y se fue.

Unos días después, charlando con una Asistenta Social, esta me comentaba, que en España, sin ir más lejos, el cincuenta y cinco por ciento de sus habitantes, padecen todas o algunas de estas tres miserias humanas.

Autor: Elías Robles, librepensador agnóstico, alquimista mental, anciano sabio, que aun cree en las posibilidades de la raza humana y en compartimiento de la libertad y las riquezas colectivas entre los setes humanos.

 

Naufrago del “Más Allá.


Años hace que yo busco una senda en mi final.

Hace años que pretendo saber que es el Más Allá.

Unos me dicen que es blanco, otros que es armonía y paz,
y hasta incluso me dicen, que también es libertad.

¿Si algo después existe?, yo lo deseo encontrar,
pero no ese algo que dicen, al que yo no logro hallar.

De la libertad no os hablo, pues esto me hace llorar.
A esa falsa libertad yo la comparo,
como una nube en el mar, en la que yo soy naufrago.
sujeto por un madero, intentando que las olas no me logren atrapar.

Estoy en su superficie, y no quiero naufragar,
lucho contra esas olas que me quieren devorar.

La nube quieta me mira, sin dejar de observar,
a las Estrellas, la Luna, y la superficie del mar.

¿Cómo, entones seré libre?, si no sé que hay al final de ese mar.

¿Como entonces seré libre?, en un mar de inmensidad,
sin Sol y sin Estrellas, y la Luna, ¿dónde está?

Lo mismo pasa con Dios, que no lo puedo encontrar,
pues naufrago soy en este mundo, y también del Más Allá.

Uno de esos días grises que amenazan lluvia, caminaba por una calle de Barcelona próxima a las Ramblas, mi objetivo no era otro que aproximarme al interior de la Catedral de Barcelona, con la idea de buscar dentro de ella la imagen del Cristo de Lepanto.
Cuando llegue al interior del recinto, recuerdo que me senté en la última fila de bancos con la idea de relajarme unos minutos antes de lograr mi objetivo.
Fue curioso, deje mi mente en blanco, tras lo cual y ¿sin saber por qué?, me encontré desplazándome energéticamente, a una terrible velocidad, por un oscuro túnel. Hubo un instante en el que una curiosa voz me dijo: ¡No tengas miedo!, te vas desplazando por el ¡Túnel de la Muerte!, ¡Al final Dios te espera!
Fue tan grande el impacto que capte en esos momentos, que de nuevo abrí mis ojos y pude observar que en lugar de la última fila, estaba sentado en el segundo banco de dicho recinto. A mi lado sentado había un curioso personaje, el cual me ofreció un bolígrafo y un folio de papel. Como era de esperar él desapareció y yo comencé a escribir y “Naufrago del Más Allá”, es lo que me salió.

Autor: Elias Robles, librepensador agnóstico, alquimista mental, anciano sabio, Elhiot Roures.

Texto extraído de mi libro registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual a nivel Universal, en el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya.

 

Esa gota de agua.

Drops of water on leaf by ChristopherPluta

Era una bella mañana de aquel otoño de abril,
cuando yo al pie de un árbol estaba pensando en ti.

La luz del Sol, clara y limpia,
el aroma de las flores y ese fondo verde y gris,
me hacían pensar que tu, bien podrías estar aquí.

En un instante cerré mis ojos para pensar más yo en ti.

Noto ese aroma de rosas que tu usas para mí.

Presiento tu dulce calor de cuando te acercas a mí.

Sueños hermosos son esos que me aproximan a ti.

Miedo, deseos y rabia, llego yo a presentir,
al pensar que un sueño, es sueño, y que tú no estás aquí.

De repente abro mis ojos, al yo en mis labios sentir,
algo húmedo y curioso, y tú no estabas ahí.

Era una gota de agua,
que una hoja de ese árbol, me regalo para mí.

El lugar podría ser una mañana de otoño en Europa (octubre) o, una mañana de primavera de abril (en otro lugar del planeta).

Se la dedico a esas personas que en la lejanía, en la soledad y/o en la distancia añoran a sus seres amados.

A veces los seres humanos necesitamos soñar para con ello poder notar esas sensaciones de libertad que nos permitan evadirnos de los problemas vividos en la vida real, lo cual si lo consigues te hace, aunque no sea más que por unos instantes, sentirte inmerso dentro de esos cientos de miles de posibilidades que tu mente te ofrece al permitirte vivirlas dentro de tu propio mundo interior.

Autor: Elias Robles, librepensador, alquimista agnóstico y anciano sabio.

Texto extraído de mi libro registrado a nivel universal, en el Registro de la Propiedad Intelectual del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya.

Desde que nací y hasta estos momentos,  yo he sido un romántico frustrado. Tengo 72 años, a todo lo largo de mi vida, me he dedicado,  tanto a ayudar a personas con problemas, que estos no me han permitido realizar los sueños de mi vida.

” Compartir mis profundos sentimientos”.