Greater transparency, fairer prices for medicines ‘a global human rights issue’, says UN health agency

WHO/T. Habjouqa
Raghad who lives in a refugee camp in Jordan, suffers from type 1 diabetes and requires daily administration of insulin, but finds it hard to keep the insulin cool in the summer with limited electricity in the camp. She exercises to stay healthy.
14 April 2019

While developing countries have long struggled with the price of medicines, today’s costs have rendered it a world-wide challenge, and the key topic of concern at a global medicines forum in South Africa, co-sponsored by the World Health Organization (WHO).

“This is a global human rights issue”, said WHO Assistant Director-General for Medicines and Health Products Mariângela Simão on Saturday at the WHO Forum on Medicines in Johannesburg. “Everyone has a right to access quality healthcare”.

The forum on fair pricing and access to medicines provided a discussion platform for governments, civil society organizations and the pharmaceutical industry to identify strategies to reduce prices and expand access for all.

It also called for greater transparency around the cost of research, development and production of medicines, to allow buyers to negotiate more affordable prices.

According to WHO, the price of out-of-pocket medicines each year has pushed 100 million people into poverty. Moreover, health authorities in high-income countries are increasingly having to ration medicines for cancer, hepatitis C and rare diseases. And the problem extends to older medicines whose patents have expired, such as insulin for diabetes.

“Medical innovation has little social value if most people cannot access its benefits,” stressed Ms. Simão.

A 2017 WHO report showed that the cost of producing most medicines on its Essential Medicines List was a small fraction of the final price.

Some forum delegates noted that a lack of transparency around prices paid by governments actually translates into many low- and middle-income countries paying more for certain medicines than wealthier countries do.

Positive steps forward

Among other successful examples of countries’ collaboration around achieving more affordable medicine prices, information-sharing between the so-called Beneluxa network – Belgium, Netherlands, Luxembourg and Austria – was cited has having yielded promising results, as was a bulk-rate discount when several regional countries purchased medicines as a block.

The forum highlighted WHO’s database on vaccine markets and shortages, called MI4A, as a useful tool to achieve competitive vaccine prices. It also pointed out that some European countries have been sharing policies to expand access to medicines through the WHO-supported Pharmaceutical Pricing and Reimbursement Policies (PPRI).

Industry bodies at the forum supported access to medicines for all, and recommited to the 2030 Agenda for Sustainable Development, which calls for private partnerships to address global challenges, such as access to medicines.

WHO announced that over the coming weeks, it will launch a public consultation online to collect views from relevant participants on what actually constitutes a fair price.

Procedencia: Centro de Noticias ONU

https://news.un.org/en/story/2019/04/1036651

Tres prioridades para salvar el planeta: consumo, biodiversidad y cambio climático.

Noticias ONU/Antonio Lafuente
Vista de las montañas rocosas en la localidad de Telluride, en Colorado, Estados Unidos.
14 Marzo 2019

Acabar con el actual consumismo insostenible, recuperar la biodiversidad que estamos perdiendo a pasos agigantados y afrontar de una vez el cambio climático son las tres prioridades que la Vicesecretaria General de la ONU considera imprescindibles para salvar nuestro planeta, del que advirtió se encuentra en un punto de inflexión sin precedentes.

Amina Mohamed, que intervino en la Cumbre One Planet y en la reunión de alto nivel de la Asamblea General sobre el Medio Ambiente, donde se encontraban distintos jefes de Estado y de Gobierno, expuso la gravedad de la situación que afronta La Tierra debido a las actividades del ser humano.

Recordó, por ejemplo, que 2018, el cuarto año más cálido registrado, fue uno en el que se batieron lamentables marcas: “Ni una sola región del mundo se salvó de los efectos de la alteración del clima, desde los super tifones en Filipinas y el sur de China hasta las sequías extremas en Argentina y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica”.

“Estamos ante un punto de inflexión para nuestro planeta”, declaró antes de indicar que el foco de la Asamblea General sobre el Medio Ambiente se centra en buscar soluciones innovadoras para los tres retos ambientales más acuciantes: el consumo insostenible, la pérdida de biodiversidad y el impacto del cambio climático.

Producción y consumo sostenible

En 2017, los recursos extraídos de la tierra alcanzaron 90.000 millones de toneladas métricas y menos del 10 por ciento de esos recursos fueron reciclados nuevamente a la economía. Además, millones de toneladas de plástico fluyen hacia nuestros océanos, con consecuencias devastadoras para la vida marina.

“Todos los días vivimos con las deficiencias de un modelo económico lineal basado en ‘Tomar, hacer y disponer’”, explicó que la número dos de las Naciones Unidas, quien señaló que todas esas deficiencias se plasman “en la forma en que producimos, usamos y descartamos los teléfonos móviles”.

Estos teléfonos que todos usamos se construyen normalmente con al menos 60 metales diferentes, desde el grafito hasta el silicio y el oro. La extracción de muchos de estos metales es extremadamente dañina para el medio ambiente y para las personas y comunidades involucradas en la extracción.

Mientras tanto, en el otro extremo de la cadena de producción y consumo, cada año se generan alrededor de 45 millones de toneladas de desechos electrónicos, por un valor aproximado de 55.000 millones de dólares. Y esta cifra está creciendo, mientras se recicla o reutiliza menos del 20% de esa basura.

Los niveles crecientes de desechos electrónicos desechados representan riesgos para la salud humana, el cambio climático y el desarrollo: filtran las toxinas en los suelos y las capas acuáticas, afectan la calidad del agua que bebemos y emiten metano, que contribuye al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Frente a esos retos, Mohamed indicó que existen distintos ejemplos de medidas que reducen la sobreexplotación de recursos naturales o eliminan la contaminación, como por ejemplo la decisión de la cadena de hoteles Hilton de reducir en un 50% el consumo y desperdicio de agua o la de Costa Rica y la India de prohibir los plásticos de un solo uso.

“Nuestra solución para salir de estos ciclos insostenibles de consumo y producción es clara: debemos cambiar nuestra percepción de que el progreso económico requiere un agotamiento de los recursos naturales. Debemos centrarnos en crear productos con pocos componentes y productos que duren, en lugar de lanzarlos después de un solo uso. Debemos asegurarnos de que cada producto roto, desechado o agotado se pueda reciclar o reutilizar, en lugar de terminar en un vertedero o en un lado de una carretera. Y debemos apoyar el recrecimiento de todos los recursos renovables, para garantizar que estén disponibles para las generaciones futuras. Debemos, en efecto, crear una economía circular”.

PNUMA/Cyril Villemain
La vicesecretaria general, Amina Mohammed, se dirige a la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente en Nairobi, en Kenya.

Pérdida de la biodiversidad

También vinculada a nuestros hábitos de consumo y producción insostenibles está la pérdida de la biodiversidad.

“Nuestro uso de la tierra y los recursos para alimentar nuestra economía conduce a la destrucción de ecosistemas y hábitats vitales”, aseguró la vicesecretaria general de la ONU.

En un informe publicado recientemente , se observa que la extracción y el procesamiento de los recursos amenaza gravemente la biodiversidad. Además, desde 1970, la extensión de los humedales en Europa y Asia Central ha disminuido en un 50%. Alrededor del 40% de la tierra en Asia occidental está en riesgo de desertificación.

El impacto potencial en la salud, la economía y la sociedad de la pérdida continua de biodiversidad es tremendo. Por ejemplo, el valor económico que genera la naturaleza en las Américas se estima en aproximadamente 24,3 billones de dólares anuales.

Pero también en esta área existen ejemplos de medidas que pueden revertir la situación: En la India, un grupo de mujeres agricultoras está trabajando para conservar los cultivos tradicionales utilizando bancos de semillas y prácticas agrícolas tradicionales. De hecho, las mujeres son uno de los grandes impulsos que necesita el medio ambiente.

Cambio Climático

Otro de los grandes enemigos es el cambio climático que amenaza nuestra salud, nuestros ecosistemas naturales, nuestra agricultura, nuestras economías, nuestra salud y nuestra seguridad.

“El cambio climático también está vinculado a nuestros hábitos insostenibles de consumo y producción. Supimos esta semana que el 53% de las emisiones son causadas por la extracción y el procesamiento de recursos. El año pasado, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático dijo que solo tenemos 12 años para cambiar de rumbo. De lo contrario soportaremos consecuencias irreversibles”, afirmó Mohamed.

Para hacer frente a este inmenso desafío recordó que el Secretario General, António Guterres, ha convocado una reunión de líderes mundiales que tendrá lugar en septiembre de este año en Nueva York, “no para que vengan con discursos sino con un plan”, ya que el Acuerdo de París no es suciente para detener el cambio climático.

Y añadió: “Un plan para reducir las emisiones en un 45% durante la próxima década y alcanzar la meta de cero emisiones netas en 2050. Un plan para descarbonizar la electricidad y finalmente construir infraestructuras y ciudades más sostenibles. Un plan para crear no solo empleos verdessino empleos verdes decentes. Un plan lo suficientemente ambicioso y lo suficientemente creíble para convencer a todas las personas que salen a las calles de que se los toma en serio”.

También aquí y en todo el mundo ya se están desarrollando muchas soluciones innovadoras. En Nigeria, las nuevas mini redes eléctricas piloto en cinco estados están permitiendo que las aldeas se conecten a electricidad confiable y sin carbono.

“La Cumbre será un momento de ambición global y multilateralismo inclusivo”, prometió la vicesecretaria general.

Miles de millones para reforestar África

En la Cumbre One Planet, la comunidad internacional ha ofrecido miles de millones de dólares para ayudar a reforestar y conservar los bosques de África. En total, 27 países africanos se han comprometido a recuperar 100 millones de hectáreas de ecosistemas degradados, en un área del tamaño de Egipto.

África se lleva la peor parte del cambio climático, pero es el continente que menos contribuye a este fenómeno.

“De lo que se trata hoy es de asegurarnos de que a medida que crecemos en África no terminemos contribuyendo al cambio climático, que tenemos la oportunidad de crecer hacia el verde y no hacia el marrón”, declaró Mohamed, que agradeció el anuncio del Banco Mundial que destinará 22.500 millones de dólares a adaptación y mitigación del cambio climático en África.

PNUMA: Arendal/Peter Prokosch Edit

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Procedencia de esta información: Centro de Noticias ONU.

https://news.un.org/es/story/2019/03/1452871ç

 

Mantram en MP3

Mantram sagrados

Directos de la Voz del maestro Samael Aun Weor.

(Sugeridos para aprender su pronunciación)

Mantram en audio mp3 para el desarrollo de chacras, para salir en astral concientemente, para la meditación, para el desarrollo de la intuición, telepatía, clarividencia, recuerdo de vidas pasadas, etc.

Todos estos mantram se enseña su uso práctico en los cursos de Gnosis gratuitos por correo electrónico.

Los puedes escuchar con cualquier reproductor de mp3 (por ejemplo Windows Media)

Puedes descargar todos los mantram en estos tres archivos comprimidos (Zip)

Chacras parte 1 (366 kb)

Chacras parte 2 (471 kb)

Astral (220 kb)

Procedencia:  Gnosis Instituto Cultural Quetzalcóatl

https://www.samaelgnosis.net/mantram/index.htm

Las dioxinas y sus efectos en la salud humana.

 

Datos y cifras

  • Las dioxinas constituyen un grupo de compuestos químicos que son contaminantes ambientales persistentes (COP).
  • Las dioxinas se encuentran en el medio ambiente de todo el mundo y se acumulan en la cadena alimentaria, principalmente en el tejido adiposo de los animales.
  • Más del 90% de la exposición humana se produce por medio de los alimentos, en particular los productos cárnicos y lácteos, pescados y mariscos. Numerosas autoridades nacionales ejecutan programas de seguimiento de los artículos alimentarios.
  • Las dioxinas tienen elevada toxicidad y pueden provocar problemas de reproducción y desarrollo, afectar el sistema inmunitario, interferir con hormonas y, de ese modo, causar cáncer.
  • Debido a la presencia generalizada de dioxinas, todas las personas tienen antecedentes de exposición, que se espera no afecten a la salud humana. No obstante, en vista del alto potencial de toxicidad de este tipo de compuestos, es preciso realizar esfuerzos por reducir los actuales niveles de exposición.
  • Las medidas más eficaces para evitar o reducir la exposición humana son las adoptadas en el origen, o sea, la instauración de controles rigurosos de los procesos industriales con miras a minimizar la formación de dioxinas.

Generalidades

Las dioxinas son contaminantes ambientales que pertenecen a la llamada «docena sucia»: un grupo de productos químicos peligrosos que forman parte de los llamados contaminantes orgánicos persistentes (COP). Las dioxinas son preocupantes por su elevado potencial tóxico. La experimentación ha demostrado que afectan a varios órganos y sistemas.

Una vez que penetran en el organismo, persisten en él durante mucho tiempo gracias a su estabilidad química y a su fijación al tejido graso, donde quedan almacenadas. Se calcula que su semivida en el organismo oscila entre 7 y 11 años. En el medio ambiente, tienden a acumularse en la cadena alimentaria. Cuanto más arriba se encuentre un animal en dicha cadena, mayor será su concentración de dioxinas.

El nombre químico de la dioxina es 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-para-dioxina (TCDD). El término «dioxinas» se utiliza a menudo para referirse a una familia de compuestos relacionados entre sí desde el punto de vista estructural y químico, constituida por las dibenzo-para-dioxinas policloradas (PCDD) y los dibenzofuranos policlorados (PCDF). Bajo esa designación también se incluyen algunos bifenilos policlorados (PCB) análogos a la dioxina que poseen propiedades tóxicas similares. Se han identificado unos 419 tipos de compuestos relacionados con la dioxina, pero se considera que sólo aproximadamente 30 de ellos poseen una toxicidad importante, siendo la TCDD la más tóxica.

Fuentes de contaminación por dioxinas

Las dioxinas son fundamentalmente subproductos de procesos industriales, pero también pueden producirse en procesos naturales como las erupciones volcánicas y los incendios forestales. Las dioxinas son subproductos no deseados de numerosos procesos de fabricación tales como la fundición, el blanqueo de la pasta de papel con cloro o la fabricación de algunos herbicidas y plaguicidas. En cuanto a la liberación de dioxinas al medio ambiente, la incineración descontrolada de desechos (sólidos y hospitalarios) suele ser la causa más grave, dado que la combustión es incompleta. Existe tecnología que permite la incineración controlada de desechos con bajas emisiones.

Aunque la formación de dioxinas es local, su distribución ambiental es mundial. Las dioxinas se encuentran en todo el mundo en prácticamente todos los medios. Las mayores concentraciones se registran en algunos suelos, sedimentos y alimentos, especialmente los productos lácteos, carnes, pescados y mariscos. Sus concentraciones son muy bajas en las plantas, el agua y el aire.

Existen en todo el mundo grandes depósitos de aceites industriales de desecho con PCB, muchos con grandes concentraciones de PCDF. El almacenamiento prolongado y la eliminación inadecuada de este material puede liberar dioxinas hacia el medio ambiente y contaminar los alimentos humanos y animales. Los residuos con PCB no se pueden eliminar fácilmente sin que contaminen el medio ambiente y la población humana. Esos materiales tienen que ser tratados como residuos peligrosos, y lo mejor es destruirlos mediante incineración a altas temperaturas en instalaciones especializadas.

Incidentes de contaminación con dioxinas

En muchos países se analiza el contenido de dioxinas en los alimentos. Esto ha permitido una detección rápida de la contaminación y a menudo ha reducido su impacto.

En muchos casos la contaminación con dioxinas se introduce a través de piensos contaminados, por ejemplo se determinó que algunos casos de niveles elevados de dioxinas en la leche o los piensos se debían a la arcilla, grasa o gránulos de pulpa de cítricos utilizados en la producción del pienso.

Algunos incidentes de contaminación por dioxinas han sido más importantes y han tenido consecuencias más amplias en muchos países.

A fines de 2008 Irlanda retiró del mercado muchas toneladas de carne de cerdo y productos porcinos, porque se detectó que las muestras analizadas contenían hasta 200 veces más dioxinas que el límite de inocuidad prescrito. Esta investigación dio lugar a una de las mayores retiradas del mercado debidas a contaminación química.

La evaluación de riesgos realizada por Irlanda indicó que no existía peligro para la salud pública. El seguimiento determinó que la contaminación se había originado en alimentos contaminados.

En 1999 se detectaron altas concentraciones de dioxinas en aves de corral y huevos procedentes de Bélgica. Posteriormente se detectaron en otros países alimentos de origen animal (aves de corral, huevos, cerdo) contaminados con dioxinas, cuyo origen se encontraba en piensos contaminados por aceite industrial de desecho con PCB que había sido eliminado de forma ilegal.

En un grave accidente registrado en 1976 en una fábrica de productos químicos en Seveso (Italia) se liberaron grandes cantidades de dioxinas. La nube de productos tóxicos, entre los que se encontraba la TCDD, acabó contaminando una zona de 15 km2 con 37 000 habitantes.

Se siguen realizando amplios estudios de la población afectada para determinar los efectos a largo plazo de este incidente en la salud humana.

También se han estudiado ampliamente los efectos sobre la salud de la TCDD presente como contaminante en algunos lotes del llamado agente naranja, un herbicida utilizado como defoliante durante la guerra de Viet Nam. Se sigue investigando su relación con ciertos tipos de cáncer y la diabetes.

Aunque puede verse afectado cualquier país, la mayoría de los casos se han notificado en países industrializados que disponen de medios adecuados de vigilancia de la contaminación alimentaria, donde hay más conciencia del peligro y en los que hay mejores mecanismos de control para detectar problemas relacionados con las dioxinas.

También ha habido casos de intoxicación humana intencionada. El más notable, registrado en 2004, es el del Presidente de Ucrania, Viktor Yushchenko, cuyo rostro ha quedado desfigurado por el acné clórico.

Efectos de las dioxinas en la salud humana

La exposición breve del ser humano a altas concentraciones de dioxinas puede causar lesiones cutáneas, tales como acné clórico y manchas oscuras, así como alteraciones funcionales hepáticas. La exposición prolongada se ha relacionado con alteraciones inmunitarias, del sistema nervioso en desarrollo, del sistema endocrino y de la función reproductora.

La exposición crónica de los animales a las dioxinas ha causado varios tipos de cáncer. El Centro Internacional OMS de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) realizó en 1997 y 2012 evaluaciónes de la TCDD. De acuerdo con los datos de las investigaciones en animales y los datos epidemiológicos humanos, el CIIC ha clasificado la TCDD como «carcinógeno humano». Sin embargo, no afecta al material genético, y hay un nivel de exposición por debajo del cual el riesgo de cáncer podría ser insignificante.

Como las dioxinas están omnipresentes, todos tenemos una exposición de fondo y una cierta concentración de dioxinas en el organismo: la llamada carga corporal. En general, no es de suponer que la exposición de fondo normal actual tenga efectos en la salud humana. No obstante, debido al gran potencial tóxico de esta clase de compuestos, son necesarias medidas para reducir la exposición de fondo actual.

Subgrupos sensibles

El feto es particularmente sensible a la exposición a las dioxinas. El recién nacido, cuyos órganos se encuentran en fase de desarrollo rápido, también puede ser más vulnerable a algunos efectos. Algunos individuos o grupos de individuos pueden estar expuestos a mayores concentraciones de dioxinas debido a sus dietas (por ejemplo, grandes consumidores de pescado en algunas zonas del mundo) o a su trabajo (por ejemplo, trabajadores de la industria del papel y de la pasta de papel, o de plantas de incineración y vertederos de desechos peligrosos).

Prevención y control de la exposición a las dioxinas

La incineración adecuada del material contaminado es mejor método disponible para prevenir y controlar la exposición a las dioxinas. Asimismo, puede destruir los aceites de desecho con PCB. El proceso de incineración requiere temperaturas elevadas, superiores a 850 °C. Para destruir grandes cantidades de material contaminado se necesitan temperaturas aún más elevadas, de 1000 ºC o más.

La prevención o reducción de la exposición humana se hace mejor con medidas dirigidas a las fuentes, es decir, un control estricto de los procesos industriales para reducir al máximo la formación de dioxinas. Esto es responsabilidad de los gobiernos nacionales, la Comisión del Codex Alimentarius adoptó en 2001 un Código de prácticas sobre medidas aplicables en el origen para reducir la contaminación de los alimentos con sustancias químicas (CAC/RCP 49-2001). Más tarde, en 2006, se adoptó un Código de prácticas para la prevención y la reducción de la contaminación de los alimentos y piensos con dioxinas y BPC análogos a las dioxinas(CAC/RCP 62-2006).

Más del 90% de la exposición humana a las dioxinas procede de los alimentos, y fundamentalmente de la carne, los productos lácteos, el pescado y el marisco. Por consiguiente, la protección de los alimentos es crucial. Además de las medidas aplicables en el origen para reducir la emisión de dioxinas, es necesario evitar la contaminación secundaria de los alimentos a lo largo de la cadena alimentaria. Para la producción de alimentos inocuos es esencial que haya buenos controles y prácticas durante la producción primaria, el procesamiento, la distribución y la venta.

Como se indica en los ejemplos citados, el pienso contaminado es a menudo la causa subyacente de la contaminación alimentaria.

Debe haber sistemas de vigilancia de la contaminación de los alimentos o piensos que garanticen que no se superan los niveles tolerados. Los productores de piensos y alimentos son los responsables de garantizar la seguridad de las materias primas y de los procesos de producción, mientras que la vigilancia de la inocuidad de los alimentos y la adopción de medidas de protección de la salud pública es competencia de los gobiernos nacionales. Cuando se sospeche una contaminación, los países deben disponer de planes de contingencia para identificar, detener y eliminar los alimentos y piensos contaminados. Deben examinarse la población afectada (por ejemplo, mediante determinación de los contaminantes en la sangre y la leche humanas) y sus efectos (por ejemplo, la vigilancia clínica para detectar signos de enfermedad).

¿Qué puede hacer el consumidor para reducir el riesgo de exposición?

La eliminación de la grasa de la carne y el consumo de productos lácteos con bajo contenido graso pueden reducir la exposición a las dioxinas. Una dieta equilibrada, con cantidades adecuadas de fruta, verduras y cereales, contribuye a evitar una exposición excesiva a una misma fuente. Esta es una estrategia a largo plazo para reducir la carga corporal, y probablemente sea más importante en las niñas y las mujeres jóvenes, con el fin de proteger la exposición del feto y de los lactantes amamantados. No obstante, las posibilidades de que los consumidores reduzcan su propia exposición es limitada.

¿Qué se necesita para identificar y medir las dioxinas en el medio ambiente y los alimentos?

El análisis químico cuantitativo de las dioxinas requiere métodos sofisticados de los que sólo disponen algunos laboratorios en todo el mundo. El costo de los análisis es muy elevado y depende del tipo de muestra, pero oscila entre US$ 1000 para el análisis de una única muestra biológica y varios miles de US$ para una evaluación exhaustiva de las emisiones de un incinerador de desechos.

Se están desarrollando cada vez más métodos biológicos de cribado, basados en células o anticuerpos, cuya utilización en las muestras de alimentos y piensos se está vez más validando. No obstante, esos métodos de cribado permitirán realizar más análisis con un costo menor. En caso de que una prueba de cribado dé resultados positivos, debe efectuarse una confirmación con análisis químicos más complejos.

Actividades de la OMS relacionadas con las dioxinas

En 2015 la OMS publicó por vez primera estimaciones de la carga mundial de enfermedades transmitidas por los alimentos. En este contexto se examinaron los efectos de las dioxinas en la fecundidad y la función tiroidea, y considerando estos dos criterios de valoración se comprobó que la exposición a las dioxinas puede tener una contribución significativa a la carga de enfermedades de transmisión alimentaria en algunas partes del mundo.

La reducción de la exposición a las dioxinas es un objetivo importante desde el punto de vista tanto de la salud pública, para reducir la carga de morbilidad. Con el fin de proporcionar orientación sobre los niveles de exposición aceptables, la OMS ha celebrado una serie de reuniones de expertos.

En 2001, el Comité Mixto de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios llevó a cabo una evaluación exhaustiva de los riesgos de las PCDD, los PCDF y los PCB análogos a la dioxina. Para evaluar los riesgos que suponen estas sustancias para la salud a corto o a largo plazo se debe determinar la ingesta total o media a lo largo de meses, y la ingesta tolerable debe evaluarse a lo largo de un periodo de al menos un mes.

Los expertos han establecido de forma provisional una ingesta mensual tolerable de 70 pg/kg/mes. Esta es la cantidad de dioxinas que se puede ingerir a lo largo de la vida sin que se produzcan efectos detectables en la salud.

La OMS, en colaboración con la FAO, a través de la Comisión del Codex Alimentarius, ha establecido un Código de prácticas para la prevención y la reducción de la contaminación de los alimentos y piensos con dioxinas y BPC análogos a las dioxinas. Este documento proporciona a las autoridades nacionales y regionales orientación en materia de medidas de prevención.

La OMS es también encargada del Programa de Vigilancia y Evaluación de la Contaminación de los Alimentos del Sistema Mundial de Vigilancia del Medio Ambiente (SIMUVIMA/Alimentos), que, a través de su red de laboratorios en más de 50 países de todo el mundo, proporciona información sobre las concentraciones de contaminantes en los alimentos y sus tendencias. Las dioxinas están incluidas en ese programa de vigilancia.

La OMS también ha llevado a cabo estudios periódicos sobre las concentraciones de dioxinas en la leche humana. Estos estudios permiten evaluar la exposición humana a las dioxinas procedentes de todas las fuentes. Datos recientes sobre la exposición indican que las medidas introducidas en varios países desarrollados para controlar la liberación de dioxinas han producido una reducción considerable de la exposición a estos compuestos a lo largo de los dos últimos decenios. Los datos de los países en desarrollo son incompletos y todavía no permiten analizar las tendencias a lo largo del tiempo.

Actualmente la OMS sigue adelante con dichos estudios en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en el contexto del Convenio de Estocolmo, un acuerdo internacional para reducir las emisiones de determinados contaminantes orgánicos persistentes (COP), entre ellos las dioxinas.

Se está examinando la posibilidad de tomar algunas medidas destinadas a reducir la producción de dioxinas durante los procesos industriales y de incineración. La OMS y el PNUMA han iniciado encuestas mundiales sobre la leche materna, que incluyen a muchos países en desarrollo, con objeto de vigilar las tendencias en la contaminación con dioxinas en todo el planeta y la eficacia de las medidas aplicadas en virtud del Convenio de Estocolmo.

Las dioxinas están presentes en el medio ambiente y en los alimentos en mezclas complejas. Para evaluar el riesgo de esas mezclas en su totalidad se ha aplicado a este grupo de contaminantes el concepto de equivalencia tóxica. La OMS ha establecido y reexaminado periódicamente en reuniones consultivas de expertos los factores de equivalencia tóxica (FET) de las dioxinas y compuestos conexos. De este modo, la OMS ha establecido valores FET aplicables al ser humano, a otros mamíferos, a las aves y a los peces.

Procedencia: Organización Mundial de la Salud.