Hace noches que yo sueño.

 

Hace noches que yo sueño, sueño que en mí tú ahora piensas,

cierro mis ojos y miro, la oscuridad es inmensa,

sigo por esta oscuridad profunda y no veo su frontera.

Mis ánimos se hunden por mi tremenda ceguera.

Odio, rabia e impotencia, son todas mis consecuencias.

De repente, el Infinito, me muestra una luz inmensa.

Algo vibra dentro de mí: ¿qué será y  a dónde lleva?

Caminando mentalmente, llego yo a esa luz tan inmensa.

Algo dentro de mí me dice: ¡Detente!, párate y no te pierdas,

si te adentras dentro de ella, nunca volverás a verla,

esa luz, es tu muerte, y al otro lado te espera,

otra Energía más fuerte, qué la tuya, allí, en la Tierra.

Vuelve a abrir los ojos y respira lo que puedas,

pues nadie merece a nadie, si tú en ella ya no piensas.

Esta pequeña sensación, la escribí pensando en una persona ficticia, que no existe. Me apetecía escribir y,  eso es lo que me  ha surgido.

A veces los sueños ficticios en lugar de crear sensaciones positivas en la mente de una persona, lo que hacen es crear sensaciones de angustia y añoranza.

Mi problema es que mi espíritu necesita poco para evadirse a otras posibilidades mentales y esto no siempre es bueno, pues cuando tú vuelves a tu realidad física la realidad puede ser tan diferente que en lugar de encontrar paz interior, lo que logras es zozobra, como a mí me ha pasado con estas sensaciones que te acabo de narrar:

                                                               “Hace noches que yo sueño”

Autor: Elias Robles Ferrero, texto extraído de mi libro registrado intelectualmente a nivel universal ” Buscando en  i Inmensidad”.Reservados todos los derechos®

Perdón.

habló el orgullo y enjugó un llanto, y la frase en mi labio expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro; pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿Por qué calle aquel día?

Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?

Es cuestión de palabras, y, no obstante, ni tu ni yo jamás,
después de lo pasado convendremos en quién la culpa está.

¡Lástima que el amor un diccionario no tenga donde hallar
cuando el orgullo es simplemente orgullo y cuando es dignidad!

Autor: Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida.