Naufrago del Más Allá.

Años hace que yo busco una senda en mi final.

Hace años que pretendo saber que es el Más Allá.

Unos me dicen que es blanco, otros que es harmonía y paz,
y hasta incluso me dicen, que también es libertad.

¿Si algo después existe?, yo lo deseo encontrar,
pero no ese algo que dicen, al que yo no logro hallar.

Cuanto yo daría ahora, para con Dios dialogar.

Le diría:
¡No te da pena de esta triste realidad!, la de este Mundo terrible,
que otros a mi me dicen, que tú llegaste a crear.

Hambre, miserias, injusticias, muerte, enfermedades terribles,
y en él ni hay paz, ni harmonía, ni tampoco libertad.

Esa libertad que dicen, los que charlando de ti, me pretenden engañar.

Cuan feliz yo hoy seria, si después de mi muerte,
tu si fueses mi final, el de ese Ser tan justo,
que en este, mi Mundo, hoy para mí, aquí no está.

Ese Dios que aquí es terrible, que solo ofrece palabras ficticias,
de amor, paz y libertad.

Palabras que otros aquí, las intentan camuflar,
cambiando amor por odio, y paz por guerras y maldad.

De la libertad no os hablo, pues esto me hace llorar.

A esa falsa libertad yo la comparo,
como una nube en el mar, en la que yo soy naufrago.

sujeto por un madero, intentando que las olas no me logren atrapar.

Estoy en su superficie, y no quiero naufragar,
lucho contra esas olas que me quieren devorar.

La nube quieta me mira, sin dejar de observar,
a las Estrellas, la Luna, y la superficie del mar.

¿Cómo, entonces seré libre?, si no sé que hay al final de ese mar.

¿Como entonces seré libre?, en un mar de inmensidad,
sin Sol y sin Estrellas, y la Luna, ¿dónde está?

Lo mismo pasa con Dios, que no lo puedo encontrar, pues naufrago soy en este mundo, y también del Más Allá.

 

Uno de esos días grises que amenazan lluvia, caminaba por una calle de Barcelona próxima a las Ramblas, mi objetivo no era otro que aproximarme al interior de la Catedral de Barcelona, con la idea de buscar dentro de ella la imagen del Cristo de Lepanto.

Cuando llegue al interior del recinto, recuerdo que me senté en la última fila de bancos con la idea de relajarme unos minutos antes de lograr mi objetivo.

Fue curioso, deje mi mente en blanco, tras lo cual y ¿sin saber por qué?, me encontré desplazándome energéticamente, a una terrible velocidad, por un oscuro túnel. Hubo un instante en el que una curiosa voz me dijo: ¡No tengas miedo!, te vas desplazando por el ¡Túnel de la Muerte!, ¡Al final Dios te espera! Fue tan grande el impacto que capte en esos momentos, que de nuevo abrí mis ojos y pude observar que en lugar de la última fila, estaba sentado en el segundo banco de dicho recinto.

A mi lado sentado había un curioso personaje, el cual me ofreció un bolígrafo y un folio de papel. Como era de esperar él desapareció y yo comencé a escribir y “Naufrago del Más Allá”, es lo que me salió.

Autor: Elias Robles, un Alquimista mental, Librepensador, Agnóstico, que piensa, dice y/o escribe lo que siente.

Contenido extraído de mi libro registrado a nivel Universal: “Mis Vibraciones Mentales”.

 

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