Medidas con doble finalidad para acabar con la malnutrición en un decenio

Francesco Branca y Alessandro R. Demaio, Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo de la OMS, y
Corinna Hawkes, Centro de Política Alimentaria, Facultad de Arte y Ciencias Sociales de la City University de LondresComentario
19 de mayo de 2017Hay muchas formas de malnutrición. En el caso de la desnutrición, por ejemplo, los niños presentan una delgadez extrema en relación con su peso (emaciación), o su crecimiento se ve frenado de manera permanente (retraso del crecimiento). La ingesta inadecuada de nutrientes esenciales puede debilitar sus sistemas inmunológicos, afectar negativamente a su desarrollo cerebral y agravar el riesgo de que padezcan enfermedades como la anemia o la ceguera. Las dietas ricas en calorías, muy por encima de las necesidades metabólicas del organismo, aumentan la carga del sobrepeso y la obesidad, mientras que el consumo de alimentos con exceso de grasas, azúcares y sal puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles (ENT).Francesco Branca, Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo de la OMS

Francesco Branca, Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo de la OMS

Según estimaciones mundiales recientes, el retraso del crecimiento en niños menores de cinco años se redujo de 198 millones a 155 millones entre los años 2000 y 20161. Y, según el Informe Mundial sobre Nutrición2, las puntuaciones obtenidas por los países indican que estos están en vías de alcanzar las metas mundiales fijadas para 2025 con respecto al retraso del crecimiento y la emaciación en menores de cinco años.En lo que respecta a los hombres adultos, la prevalencia a nivel mundial, normalizada por edades, del índice de masa corporal (IMC) bajo se redujo del 13,8% al 8,8% entre 1975 y 2014; en el caso de las mujeres, esas tasas eran del 14,6% y el 9,7%, respectivamente3. Con todo, los progresos en los esfuerzos destinados a poner fin a todas las formas de malnutrición siguen siendo limitados e insuficientes, y este sigue siendo un serio motivo de preocupación en la mayor parte de las regiones y los países.Cerca de 52 millones de niños siguen presentando un retraso del crecimiento, más de dos tercios de los cuales viven en Asia1. En el grupo de países de ingresos bajos actualmente hay más niños con retraso del crecimiento que en el año 20001. Sudáfrica registra una alta prevalencia del IMC bajo entre la población adulta (el 23,4% de los hombres y el 24% de las mujeres en 2014), y estas tasas también son elevadas en África central y oriental1. Las carencias de micronutrientes se han mantenido en niveles persistentemente altos, y cerca de 264 millones de mujeres en edad reproductiva padecen anemia ferropénica4.Alessandro R. Demaio, Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo de la OMS

Alessandro R. Demaio, Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo de la OMS

Al mismo tiempo, el sobrepeso, la obesidad y las ENT relacionadas con el régimen alimentario están aumentando de manera constante. Según estimaciones recientes, 1900 millones de adultos (el 38% de la población adulta mundial) y 41 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso, mientras que las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares conexos son respectivamente la primera y la segunda causa de mortalidad a nivel mundial1, 3, 5.El resultado es que actualmente muchos países se enfrentan a la «doble carga de la malnutrición», caracterizada por la coexistencia de la desnutrición y el sobrepeso, la obesidad o las enfermedades no transmisibles6. En 2016, 57 de entre 129 países sobre los que se realizaron estudios registraban niveles importantes de retraso del crecimiento o anemia junto con sobrepeso en la población adulta (definidos como la prevalencia del retraso del crecimiento o de la anemia3 en un 20% y del IMC elevado3 en un 35%2.También hay conexiones biológicas entre las distintas formas de malnutrición; así, por ejemplo, un niño con retraso del crecimiento tiene más probabilidades que un niño de estatura normal de tener sobrepeso o padecer ENT al convertirse en adulto. Además, las distintas formas de malnutrición pueden coexistir dentro de un mismo hogar o incluso en un mismo individuo6.Si bien es cierto que esta doble carga de la malnutrición plantea un reto de salud urgente a la comunidad mundial, a través de los factores comunes que presentan las distintas formas de malnutrición surgen oportunidades de intervención nuevas y eficaces. Esta es la posibilidad que ofrecen las medidas con doble finalidad, es decir, las intervenciones, los programas y las políticas que tienen la capacidad de reducir simultáneamente el riesgo o la carga de la desnutrición y del sobrepeso, la obesidad o las ENT relacionadas con el régimen alimentario7. Las medidas con doble finalidad ofrecen un enfoque integrado para tratar la malnutrición. La OMS propone tres ámbitos en los que se puede aumentar la eficiencia de las medidas nutricionales mediante la adopción de un enfoque con doble finalidad6.Corinna Hawkes, Centro de Política Alimentaria, Facultad de Arte y Ciencias Sociales de la City University de Londres

Corinna Hawkes, Centro de Política Alimentaria, Facultad de Arte y Ciencias Sociales de la City University de Londres

En primer lugar, asegurándose de que las intervenciones, las políticas y los programas actuales diseñados para tratar una forma de malnutrición no aumenten por inadvertencia el riesgo de otras formas de malnutrición. Este enfoque de «no perjudicar» surge porque, en el pasado, el sector agrícola se centró principalmente en el problema de la desnutrición. Al realizar mayores inversiones públicas y privadas para mejorar la productividad de una pequeña gama de alimentos básicos, se prestó poca atención al impacto en los cultivos autóctonos, más ricos en micronutrientes o, evidentemente, en el riesgo de consumir en exceso ciertos tipos de alimentos inadecuados8.La loable intención de esta revolución basada en la productividad de los cultivos era garantizar la adecuación de los alimentos, pero podría haber causado, involuntariamente, otros problemas de nutrición. En el futuro, será fundamental asegurarse de que los programas actuales diseñados para tratar un tipo de malnutrición no aumenten los riesgos a largo plazo que comportan otras formas de malnutrición.En segundo lugar, es necesario impulsar las medidas existentes diseñadas para abordar un tipo de malnutrición a fin de reducir simultáneamente sus otras formas. Sin este enfoque renovado, los responsables de la formulación de políticas perderán la oportunidad de adoptar medidas más eficientes e integradas. A este respecto, cabe mencionar la experiencia de América Latina donde, aunque con diversas tendencias, globalmente el retraso del crecimiento se ha reducido de manera significativa, pero ha ido acompañado de un rápido aumento de la obesidad9. Las inversiones que contribuyeron eficazmente a la reducción del retraso del crecimiento, como los programas de transferencias de efectivo, la mejora del saneamiento, de la educación de la mujer y del acceso a la atención de salud, no fueron impulsadas con la finalidad de fomentar y posibilitar una alimentación saludable y nutritiva.Así, por ejemplo, los programas de transferencias de efectivo se podrían haber diseñado de manera que contribuyeran en mayor medida a la promoción de dietas saludables a fin de reducir el riesgo de obesidad10. Del mismo modo, se podrían haber impulsado los programas de comedores escolares centrados en la reducción de la inseguridad alimentaria para que incluyeran más conocimientos sobre nutrición9 y mantuvieran lejos de las escuelas las bebidas azucaradas y la comida rápida. En el futuro, la integración de las medidas con objeto de tratar todas las formas de malnutrición por medio de los programas existentes podría aportar un doble beneficio.

Es necesario impulsar las medidas existentes diseñadas para abordar un tipo de malnutrición a fin de reducir simultáneamente sus otras formas.Francesco Branca y Alessandro R. Demaio, Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo de la OMS, y Corinna Hawkes, Centro de Política Alimentaria, Facultad de Arte y Ciencias Sociales de la City University de Londres

En tercer lugar, habría que determinar los factores comunes que intervienen en las distintas formas de malnutrición con el fin de identificar de manera proactiva nuevas medidas destinadas a reducir todas las formas de malnutrición. Aunque muchos de estos factores son distintos—la diarrea, por ejemplo, es una causa de desnutrición, pero no de obesidad—a un nivel más profundo se pueden identificar los sistemas alimentarios y los entornos alimentarios conexos, determinadas normas sociales profundamente arraigadas, la situación socioeconómica o los aspectos biológicos como algunas causas comunes y, por lo tanto, como oportunidades comunes para la adopción de medidas.La nutrición es un determinante que está presente en muchos problemas de salud y de desarrollo, y que puede servir de catalizador para el logro de objetivos y metas clave a nivel mundial. En el contexto más amplio de la erradicación de la malnutrición en todas sus formas, la intersección de diferentes formas de malnutrición aparentemente opuestas y muchas veces confusas ofrece un punto crítico para la adopción de un enfoque renovado, así como para nuevas intervenciones de política y programáticas. Como se señalaba en dos nuevas reseñas de políticas publicadas por la OMS esta semana6,7, abordar la doble carga de la malnutrición mediante la adopción de medidas con doble finalidad será de fundamental importancia para lograr tanto las ambiciones del Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición como los Objetivos de Desarrollo Sostenible.


Referencias1 Joint child malnutrition estimates: key findings of the 2017 edition. UNICEF/WHO/World Bank Group, 2017.2 Global Nutrition Report 2016. Washington DC: IFPRI, 2016.3 NCD Risk Factor Collaboration. Trends in adult body-mass index in 200 countries from 1975 to 2014: a pooled analysis of 1698 population-based measurement studies with 19.2 million participants. Lancet ; 387: 1377–96.4 WHO. The global prevalence of anaemia in 2011.
http://www.who.int/nutrition/publications/micronutrients/global_prevalence_anaemia_2011/en/5 WHO. The top 10 causes of death (fact sheet).
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs310/en/6 WHO. The double burden of malnutrition. Policy brief.
http://www.who.int/nutrition/publications/doubleburdenmalnutrition-policybrief/en/7 WHO. Double-duty actions. Policy brief.
http://www.who.int/nutrition/publications/double-duty-actions-nutrition-policybrief/en/8 Global Panel on Agriculture and Food Systems for Nutrition. Food systems and diets: facing the challenges of the 21st century. London: Global Panel on Agriculture and Food Systems for Nutrition, 2016.9 FAO Latin America Office. Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional.
Santiago: FAO, 2017. http://www.fao.org/3/a-i6747s.pdf (accessed May 15, 2017).10 Fernald LC, Gertler PJ, Hou X. Cash component of conditional cash transfer program is associated with higher body mass index and blood pressure in adults. J Nutr 2008; 138: 2250–57.Procedencia de esta información:Organización Mundial de la Salud /Centro de prensa.http://www.who.int/mediacentre/commentaries/actions-ending-malnutrition/es/

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