Tengo hambre.

Maldita sea la miseria que vivo yo en mi ciudad,
malditos sean vuestros esfuerzos que no me dejan trabajar.

¿A donde tengo que ir yo mañana?, para intentar trabajar.

Las deudas a mi me agobian y yo ya no aguanto más.

¿O alguien a mí me ayuda?, o yo tendré que robar,
pues llevo casi tres años en el paro y trabajo no me dan.

Qué bien hablan los políticos, aunque nunca aclaran na,
a ellos yo les daría mi hambre y su libertad.

Vivo en un país del mundo, insolidario e irreal,
un país que a mí me da hambre a cambio de libertad.

Los míos ya están muy artos y ya no se aguantan más.

Como yo hay cinco millones y en mi barrio veinte mil o, ¿quizás algunos más?

Decidme, sabios políticos, ¿cuánto yo aun he de aguantar?,
para tener un hogar y que los míos coman pan.

Decidme, sabios políticos, ¿si vosotros cada día?,
disfrutáis en vuestro hogar, de tres platos de comida,
de tres camas, de una mesa, cuatro sillas y ganas de trabajar.

Tenedlo claro ineptos, o me ayudáis vosotros,
o yo os voy a agobiar, sentándome en vuestra puerta,
a ver si nos dais de cenar, a cuatro de mi familia y a cinco millones más.

Estas reflexiones las he escrito tras charlar hoy viernes al medio día, con un moreno que me pedía dos euros para comprarse un bocata.

Estaba al pie de un mercado municipal, en el centro de la ciudad donde vivo.
Entre otras muchas cosas me dijo: que su miseria era tan grande que carecía de medios para ayudar a su mujer y a sus dos hijos y que volver a Senegal, era un sueño imposible.

Autor: Elias Robles (Elhiot Roures), un alquimista y librepensador agnóstico, que oda a las injusticias y a las personas que no las defienden.

 

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